viernes, 7 de mayo de 2010

Los Asentamientos, las Villas y la precarización social

En la entrada anterior se expusieron algunas ideas sobre la categoría de “barrio” y su relación con la vida cotidiana, para explicar un poco la realidad cambiante en el tiempo y en el espacio en una especie de sinergia con nosotros mismos, que somos parte, directa o indirectamente, de ese espacio concreto.
Puesto que cotidianamente vemos una historia de la que no podemos aislarnos o parecer indiferentes, la cuestión que pretendo hacer mención hoy es la precarización social, pero definida según dos objetos geográficos: el asentamiento y la villa. El título de esta entrada iba a llamarse “Los Asentamientos y la precarización social”, pero quise agregarle el fenómeno socio-espacial de las villas, porque si bien comparten algunos rasgos en común, tienen más diferencias que semejanzas.

Con frecuencia, cuando nos referimos a estos fenómenos, el imaginario colectivo (en general) toma escasa conciencia de esta realidad y como resultado percibimos esa falta de participación de la ciudadanía para proponer elementos de análisis que al menos, en el corto plazo puedan ser útiles para la formulación de proyectos que alcancen a satisfacer las expectativas de la población de estos “lugares”.

Como primera aproximación podemos sostener (sin ánimo de homogeneizar las características de ambos ámbitos territoriales) que se trata de establecimientos que no se ajustan a los reglamentos políticos vigentes de ordenamiento urbano, sino que adopta la forma de viviendas autoconstruidas en zonas con un cierto deterioro ambiental, que se encuentran, en algunos casos en los límites de las ciudades. Esto implica las diferencias que exhiben las villas y los asentamientos, porque en general son las primeras las que históricamente se han ubicado en los “bordes” de las áreas urbanas, generalmente en aquellas con un crecimiento demográfico acentuado con respecto a otras, desde aproximadamente los años `30 en algunos casos específicos. En el caso de los asentamientos se pueden observar algunos rasgos propios, por ejemplo que son unidades habitacionales decididas y organizadas colectivamente y su desarrollo en cuadrícula. Esto es muy importante destacarlo porque en función de sus diferencias (espacio-temporales), serán posibles los planes destinados a mejorar la calidad de vida de sus habitantes o lograr la reubicación en otras zonas de la ciudad, visto el proceso de densificación poblacional que han experimentado en los últimos años ambos “espacios”.

Algo que me llamó profundamente la atención era el vacío conceptual sobre el que se manejaba la información empírica en diversos sitios de la web, por ejemplo asemejar completamente los rasgos característicos de las villas y los asentamientos. Es decir, la palabra “asentamiento” como una categoría identificable inexorablemente con estos dos ámbitos, como si se trataran ambos de la misma cosa. En estos casos es también donde tiene que actuar la vigilancia epistemológica, esto es, desprenderse de las nociones de sentido común e ir más allá, deconstruyendo una realidad que no es homogénea, ni en el campo de las relaciones sociales, referidas a las prácticas que construyen ese sentido de identificación con el “lugar”, ni en las posibilidades que tienen esas personas de incorporarse al mercado de trabajo formal, entre otras cuestiones.

Desde otro lugar, pero relacionado con lo anterior, las personas que pasaran a residir en estos espacios, no están exentas de diversas dificultades respecto a la obtención de un trabajo formal, por el estigma de por ejemplo “vivir en la villa”, que sociológicamente es un fuerte impedimento por sus características “identitarias”, mas que por su condición social relacionado con la pobreza. Desde el punto de vista teórico se han hecho bastantes esfuerzos por tratar esta cuestión y de proponer en la medida de lo posible algunas probables soluciones, pero en la práctica los planes de ordenamiento territorial no han dado resultados fructíferos y aún siguen apareciendo nuevos proyectos para empezar a cambiar esta realidad, que posee matices bastante complejos, porque tanto los asentamientos como las villas, como ya se mencionó, son diferentes unidades habitacionales, también en su raíz histórica, pero sí presentan un rasgo en común que es la significativa escasez de recursos de sus habitantes, con lo cual se reproduce, intergeneracionalmente, el círculo vicioso de la pobreza.

La precarización como fenómeno y problemática, enfocándonos concretamente en la Argentina, y con características similares en gran parte de América Latina (pero también en otras partes del mundo), es una consecuencia innata de los movimientos históricos del capitalismo, desde el último siglo, que produjo la progresiva escisión de los grupos sociales, pasando por períodos de relativa estabilidad política y períodos de coyunturas político-económicas de crisis institucional de forma alternada, que no hicieron mas que reducir las posibilidades de ascenso social y de acceder al mercado de tierras. Para continuar estos planteos, me he venido interesando bastante por algunos trabajos de María Cristina Cravino, antropóloga e investigadora del Instituto del Conurbano, que desde una lectura genérica de una de sus investigaciones más recientes, es necesario realizar una distinción, no solo conceptual sino también empírica, de la denominación de villa y asentamiento. Según la autora, las villas son una expresión territorial que comenzó a desarrollarse, si bien a un ritmo lento, y reiterando lo dicho, en la década de 1930, en un contexto de fuertes migraciones internas en nuestro país, paralelamente al deterioro de la mano de obra rural en algunas provincias del país.

Este “nuevo” proceso de urbanización en Buenos Aires, que comenzó a incorporar una mayor cantidad de habitantes a sus coronas metropolitanas (principalmente en la segunda corona), fue concomitante con el comienzo de la industrialización argentina. Pero el crecimiento urbano no pudo ser totalmente establecido dentro de los límites de la trama industrial, con lo cual se evidenció principalmente desde mediados de los `40, una masa de marginados del proceso productivo, o en su defecto, con una inserción inestable. Esta situación se tradujo en una primera y dificultosa experiencia de pérdida de capital simbólico y de precarización social, algo que sería mucho más palpable desde los años `90, con las profundas transformaciones en los mercados de trabajo, que tuvieron sus primeros indicios en las décadas de 1930 y 1940, época en la cual la huella de la marginalidad urbana se volvería a repetir, con espacios y tiempos desiguales, hasta la actualidad.

En el texto “Magnitud y crecimiento de las villas y asentamientos en el Área Metropolitana de Buenos Aires en los últimos 25 años”, Cravino señala las diferencias entre los dos objetos espaciales en cuestión, en un primer acápite menciona las características que presentan las villas y en un segundo punto, las que son propias de los asentamientos.

A continuación presento estas diferencias con el objetivo de superar estas nociones de sentido común que en ciertas ocasiones nos hacen perder de vista la especificidad para pensar los procesos que condujeron a estas realidades simétricas en un sentido y asimétricas en otro. En cuanto a las villas notamos una trama urbana irregular, con dificultades notables en la circulación de vehículos, las viviendas cuentan con diferentes grados de precariedad y poseen una alta densidad de población, que en los últimos años se fue acrecentando progresivamente por ejemplo en la Villa 31, que haremos mención más adelante.

La estigmatización, referida a como son percibidos por una parte muy significativa de la sociedad, y que tiende a reproducirse el tiempo, es otro de los rasgos característicos. Por otro lado, en los asentamientos nos encontramos con un amanzanamiento en forma de cuadrícula, y tal como da cuenta la autora, las prácticas en torno a la organización son desarrolladas en forma colectiva. Es en su mayor parte una localización sobre tierra privada, en ámbitos de alta fragilidad social, por ejemplo sobre terrenos inundables o basurales, con riesgos de todo tipo para sus habitantes. Los dueños de esas tierras las abandonaron y luego de un periodo de tiempo, la población asentada allí, puede realizar diferentes mediaciones en la esfera político-institucional para poder “legitimar” su derecho a permanecer en ese lugar. Por ello es que existen diferentes grados de heterogeneidad respecto al acceso a los servicios, al mercado de trabajo, y a poder alcanzar el derecho de tener una vida digna, con todas las complejidades que ello implica.

Otro de los factores que influye en las condiciones de vida de estos sectores de la población, por ejemplo en el aprovechamiento del agua, es efectivamente la degradación ambiental, como puede notarse en las inmediaciones a la Cuenca Matanza-Riachuelo, donde se nuclear una notable proporción de viviendas que carece de los recursos necesarios para obtener mejores condiciones habitacionales. No está de más decir que las autoridades políticas y jurídicas competentes no han realizado los esfuerzos necesarios para minimizar los riesgos ambientales, mediante el saneamiento hídrico, ni tampoco para erradicar el problema de la extrema pobreza que tiene nuestro país. En efecto, hace mas de treinta años se han venido proponiendo posibles respuestas a la degradación ambiental de la cuenca que atraviesa parte del sur del AMBA, pero en mi perspectiva aún esto continúa siendo una utopía.

Para ilustrar de alguna forma estos fenómenos que han venido expandiéndose en la Argentina en las últimas décadas, presento a continuación algunas fuentes estadísticas que expresan su comportamiento espacial y temporal tomando como referencia exclusiva al Área Metropolitana de Buenos Aires (se trata de un recorte territorial que expresa fuertemente la tendencia a la concentración de estos ámbitos socio-territoriales, pero es sólo un recorte que no revela la generalidad de la cuestión, pero si parte significativa de la misma).



Cuadro 1: Población en Villas y Asentamientos (2006)





Fuente: María Cristina Cravino, Juan Pablo del Río y Juan Ignacio Duarte. Infohábitat –instituto del Conurbano- UNGS


La información contenida en este cuadro representa la gravedad de la situación de informalidad en prácticamente toda la región, por lo que es importante mencionar algunos casos ciertamente paradigmáticos. En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires no se registran asentamientos pero sí villas, en proporción significativa, una situación algo opuesta es la del partido de La Matanza que cuenta con un número elevado de asentamientos, pero con un valor inferior de villas comparativamente con el primer caso. Ahora bien, a pesar de la relativa homogeneidad detectada en el resto de los partidos del AMBA, el caso del partido San Martín es único en el muestreo realizado, pues contiene los valores más altos del área. Este proceso de deterioro de las condiciones de vida remite a los contextos históricos que desde el quiebre institucional de mitad de los `70 algunos sectores de la sociedad, no han podido reestablecerse en buena parte en el mercado de trabajo formal y residir en una mejor vivienda.
Esto es, a resumidas cuentas, lo que condujo al desarrollo de la denominada urbanización informal, que como se pudo notar más arriba, tenía sus raíces históricas en las circunstancias político-económicas desde la crisis del `30 y que fue una tendencia que se reforzó notablemente con el último golpe de Estado.

Por otro lado, el boom inmobiliario de los `90 en nuestro país por ejemplo, tendió a generar una imagen de falta de justicia territorial reflejada en las desigualdades sociales existentes que aún se mantienen, lo que permite hablar de la coordinación institucional, que condense los intereses sectoriales y la participación ciudadana en la planificación de la ciudad, tarea nada fácil pero absolutamente necesaria para reducir los márgenes de los “espacios de la riqueza” y los “espacios de la pobreza”, prestando atención también que en ambos espacios se yuxtaponen los niveles de calidad de vida por lo que no existen compartimentos estancos, las ciudades son entonces, en muchos casos, ámbitos de la reproducción desigual de las condiciones humanas de existencia por lo cual la planificación es solo un instrumento y un componente más del cambio pero no es el todo a partir del cual puedan modificarse los niveles de vida de la población en general y se regrese en cierta medida al Estado de Bienestar donde funcionó el planeamiento urbano reglamentario mediante fuertes incentivos peronistas.



Asentamientos en La Matanza

El partido es el de mayor extensión del denominado Conurbano Bonaerense (integrado por 24 partidos que rodean a la Ciudad de Buenos Aires) y uno de los más poblados de la Argentina. En un trabajo sobre este tema, Denis Merklen analiza las formas que han adoptado las tomas de tierras en La Matanza de familias que por determinadas circunstancias, se han organizado para adoptar esta estrategia para intentar superar, en parte, su condición de fuerte vulnerabilidad social en que se encontraban anteriormente.
Entre 1985 y 1986 este proceso adquirió connotaciones socio-políticas, puesto que estaban involucrados agentes municipales que posteriormente cumplieron un papel de mayor relevancia al otorgarse a estas familias, que se fueron ampliando en tanto accionar planificado, los derechos para instalarse en aquellas áreas que serían su lugar, aquel ámbito que de alguna forma reconoce su identidad. En palabras de Merklen: “Específicamente es la relación del grupo con el espacio urbano, no sólo con la tierra, lo que le otorga características específicas en tanto grupo social.

Se persigue una diferencia clara de la tradicional “villa miseria” y en tal sentido, habrá una estricta planificación física del asentamiento en la que se respeten rigurosamente las pautas del trazado urbano”. En tal sentido propone que esta forma de organización socio-territorial sea percibida y objetivamente sea analizada como un “barrio” en vez de cómo una villa, desde el punto de vista del trazado urbano, elemento que justifica esa distinción; por otra parte, se observa una gran continuidad con la perspectiva epistemológica de Cravino, que percibe al fenómeno de segregación social disgregado en estas formas dispares y semejantes que adquiere el derecho a la ciudad.



La urbanización del Barrio Carlos Mugica de Retiro



En el derecho a la ciudad hay una clara expresión de participación social con el objetivo de modificar la realidad actual donde en muchos ámbitos recrudece la pobreza y la marginación y ante lo cual no vemos consolidarse propuestas que pasen del discurso a la acción concreta. Somos conscientes de que en las “villas 31 y 31 bis” se definen hoy las políticas urbanas de Argentina según María Cristina Cravino, y esto de ninguna forma es algo menor, porque representa el ejemplo de un espacio urbano que se encuentra fuertemente deteriorado en relación con su área de influencia, donde se exhiben los rasgos de espacios de riqueza y de pobreza de manera conjugada como vimos antes.


La orientación de esta autora es por formación, antropológica, por lo que se prestan al debate las ideas sobre la cultura de “la villa” y como se “inserta” en la “cultura general de la sociedad”. Se trata de desnaturalizar lo naturalizado, de que “el estigma de vivir en la villa” no se convierta en una condición social impermeable a lo largo del tiempo, y podamos adoptar una mirada más amplia, que en su devenir se incorporen otros campos sociales o se modifiquen algunas prácticas existentes.

Sin entrar demasiado en culturalismos, debemos sostener que la urbanización de la villa no soluciona todos los problemas de la población sino que contribuye esencialmente a que esos habitantes puedan tener más posibilidades de incorporarse al mercado de trabajo formal, de que las futuras generaciones puedan tener acceso a una mejor educación y que no permanezcan en una condición de “marginados”. Pero lo cierto es que no es suficiente con “construir casas nuevas” o llevar servicios básicos a las viviendas sino que se necesita modificar las relaciones de los “polos estructurales” o sea de la población que reside actualmente en la villa, y el resto de la sociedad (aunque incorporemos indiferentemente la población en asentamientos) y eso se puede lograrse no solo con la urbanización de las villas, en este caso 31 y 31 bis sino también que la planificación urbana tiene que estar conducida por un contexto de bienestar económico con una intervención más directa del Estado mediante un cambio drástico en sus funciones, lo que supone una consistente articulación institucional a nivel sectorial a nivel municipal, provincial y nacional. La formación de una autoridad política, metropolitana, por otro lado, podría tener una gran relevancia para que esta situación, bastante compleja en diferentes dimensiones por cierto, no quede solo en la utopía.


El principal desafío hoy sin duda, es poder llegar a construir una ciudad sustentable, donde la solución de los problemas presentes no genere situaciones comprometidas para las futuras generaciones según reza el discurso oficial. Y esto es así no solo en cuanto a las cuestiones ambientales sino también para la organización socio-espacial de la ciudad, donde nosotros los geógrafos podamos aportar al menos algunas propuestas para que se lleven a la práctica. Para ello debe prestarse especial atención al desarrollo de políticas de inclusión, de manera que el transporte, los servicios, la vivienda y los equipamientos públicos sean puestos al alcance de toda la población. No obstante, la urbanización de “la 31” requiere de mucho trabajo en conjunto, pero otra de las discusiones gira en torno a si esta villa (Barrio Carlos Mugica) seguirá considerándose como tal o si será otra especie de gueto, donde dominen otras lógicas socio-culturales.

Es necesario mencionar también, que su nombre deviene de un acto puramente burocrático para asignar ciertos perfiles "clientelares" por parte de los gobiernos de turno. Pero lo que más debe rescatarse es la posibilidad que tendrán esos habitantes de tener un verdadero acceso y derecho a la ciudad y no permanecer con ese estigma del que había escrito Marcelo Corti, otro importante exponente de la revista virtual “Café de las Ciudades”. Es necesario por tanto, que se ponga ya mismo un límite estricto que impida que la villa continúe creciendo y densificándose, habiendo ahora un “mercado inmobiliario” que construye viviendas allí para lo cual se deduce que está constituyéndose una fuerte especulación del suelo urbano, porque a medida que va llegando más gente se va incrementando el valor de la vivienda, y para lo cual lo existe por ahora ninguna reglamentación que avale la negativa de un mayor crecimiento.


Postales urbanas del Barrio Carlos Mugica o también denominado "Villa 31"






Imágenes elocuentes que demuestran la realidad que describimos sobre la pobreza y la segregación urbana en Buenos Aires




A continuación algunas reflexiones que realiza Marcelo Corti sobre la problemática de la Villa 31:

“Tratase de elaborar un Plan Maestro para el sector de las dos comunidades y su entorno, aprobarlo junto a los habitantes del lugar y a las autoridades competentes en cada uno de los niveles (nacional y local), así como con los representantes de cada una de las diferentes concesionarias de servicios públicos.
La escala de la intervención demandada permite manejar adecuadamente cada una de las variables envueltas, congregando a cada una de las diferentes oficinas gubernamentales (urbanismo, vivienda, educación, salud, transporte, trabajo, justicia, cultura, seguridad, etc.), tomando como referencia el mencionado Plan Maestro para el área, a ser elaborado.
Buenos Aires necesita mostrar tanto el adecuado tratamiento de sus áreas “informales” socio-económicas y territoriales más frágiles, cuanto la cura de una herida innecesariamente expuesta desde hace tanto tiempo.
Por tanto la cuestión que se plantea no es para mí erradicar o no erradicar, sino construir ciudad articulando sus partes socio-espaciales fragmentadas”. (Marcelo Corti, La urbanización del Barrio Carlos Mugica de Retiro)


Para finalizar exponemos algunas últimas consideraciones que traslucen este panorama que hemos venido describiendo, sobre pobreza e informalidad, trabajando sobre la base de la dimensión espacial de la ciudad, que si nos remitimos a su concepción desde la geografía, el espacio es un producto social.


“La vinculación directa del crecimiento de la informalidad a la pobreza no es de reciente aparición en el debate, sino que ha estado presente desde tiempo atrás. Sin embargo, esa afirmación se desvanece cuando se observan en numerosos países tasas importantes de disminución de la pobreza al mismo tiempo que se produce un crecimiento de la informalidad. Y Argentina es un ejemplo de ello, ya que desde 2003 a la fecha, y más allá de las dudas que arrojan los datos del INDEC, resulta evidente que la pobreza ha disminuido. Al mismo tiempo, todo indica que la informalidad está siendo de manera cada vez más frecuente, la forma de acceso de los sectores populares al mercado de suelo. Según nuestros registros, en los 24 municipios que forman el Área Metropolitana de Buenos Aires (exceptuando la Ciudad de Buenos Aires) entre 2001 y 2006 la población en villas y asentamientos aumentó en poco más de 342 mil personas.”

Más adelante continúa diciendo:

“Finalmente, resta decir que la acción pública en tierra, vivienda y hábitat ha destinado en los últimos 5 años más recursos, ejecutado más soluciones habitacionales y alcanzado a más familias que la suma de toda la intervención del Estado en los últimos 30 años. Los impactos son múltiples y variados: hay villas y asentamientos que se regularizan y formalizan, miles de familias que mejoran sus condiciones habitacionales y también surgen nuevas situaciones de segregación socio territorial derivadas de las localizaciones y de la calidad de las nuevas urbanizaciones. Será necesario estudiar la evolución del fenómeno en los próximos años, ya que se podrá medir de manera más certera el impacto de las actuales intervenciones públicas para mejorar las condiciones urbanas en 80 barrios, en lo cuales se encuentran en ejecución proyectos (algunos a punto de finalizar), y los recientes anuncios de intervención en la totalidad del fenómeno.” (Equipo Infohábitat, Pobreza y mercado del suelo en el Área Metropolitana de Buenos Aires).


Conclusiones

Podemos empezar pensando que la planificación urbana es una solución a los problemas habitacionales que existen en estas áreas, pero se necesita también de la implementación de políticas de estado para remediar el contexto social actual, que produce un importante deterioro de las condiciones de vida; es fundamental que la ciudad funcione como un todo y no como “fragmentos” que contribuyen a un acceso muy diferencial de los habitantes al mercado de trabajo, a los medios de transporte o a otros servicios que ofrece “la ciudad”. Sin dudas, el crecimiento urbano sin planificación es la fuente de muchos problemas sociales y naturales referidos a la vulnerabilidad y a la incertidumbre de la población, escenario en el cual también puede aplicarse la teoría social del riesgo, por ejemplo problemas de orden ambiental, como se mencionó en el artículo.
Es necesario proyectar algunas de las ideas expuestas aquí en concretos proyectos de planificación que intenten promover soluciones efectivas a la población que vive en estos ámbitos donde se nota en gran medida la segregación social y la exposición a toda clase de adversidades de índole económica, social y cultural.

domingo, 21 de marzo de 2010

Los Barrios y la Vida Cotidiana

Este es un tema que me ha venido interesando bastante en el último tiempo y que muestra con claridad una geografía donde se establecen ciertos valores compartidos y sobre todo donde se construye una identidad común; hablamos: del barrio. Este es un ámbito que puede asociarse con la escala más "micro" cuando nos referimos a recortes territoriales más amplios como una ciudad, una región o un país. No deja de ser interesante, por otro lado, las manifestaciones de la vida local en el espacio que es co-constituido por todas aquellas acciones municipales pero también por las vecinales que le otorgan a ese ámbito características específicas, y hasta cierto punto intrínsecas, puesto que cuenta con una historia, y ello a las claras explica la dinámica propia del barrio, y su desarrollo urbanístico.
Siguiendo a Denis Merklen, autora que analiza el tema de los barrios populares en la democracia en América Latina, pero con eje de análisis en la Argentina, algunas cuestiones que ella plantea son la relación de ese territorio con la cohesión social, mediante el despliegue de algunas estrategias de supervivencia por parte de diversas familias que cuentan con escasos recursos económicos para la adecuada autorreproducción social. La vinculación de estos "ámbitos domésticos" con los proyectos políticos, y el emplazamiento de políticas de desarroll0. Son todas estas, preguntas inquietantes que deberían encontrar respuesta en lo que puedan obtener de los gobiernos, principalmente a escala municipal, y en menor medida de los habitantes mismos, puesto que dependen sustantivamente de las solidaridades locales (Pobres Ciudadanos, p. 137) en su lucha contra la pobreza, aunque no se logren resultados, frente a lo que si puedan aportar el acceso a un mercado de trabajo estable y la coordinación con diferentes entidades institucionales. Asimismo, el acceso a los servicios básicos es, en todos los casos donde se hace visible la huella de la precariedad y la marginalidad, un resultado de la acción política. Concomitantemente con estos procesos de fragmentación social, se cristaliza la imagen del gueto, un concepto sociológico que alude a formas urbanas como las villas miseria, en Argentina o Uruguay, y las favelas, en Brasil. Esta accesibilidad a los servicios, como se señaló más arriba, es resultado inherente de diversas experiencias de reclamo de estos grupos sociales en relación con el sistema político local, donde pueden efectivamente canalizar sus demandas. En este sentido, la movilización en los barrios populares resulta un recurso fundamental, donde aparentemente el Estado de Derecho no distribuye sus accionares democráticos, los relacionados con la inclusión y el bienestar (ver entrada Los Asentamientos, y la precarización social), mas bien, se hace presente una regresión de las posibilidades que antaño contaban los sectores vulnerables.
Frente a esta situación existe otra "categoría" de barrio que desde hace unos 20 años se ha precipitado su formación y posteriormente su expansión hacia el norte del Área Metropolitana de Buenos (AMBA), el denominado barrio cerrado o "countrie". Esta es una expresión inglesa que se ha extrapolado hacia diversos países de América Latina con las políticas neoliberales que conjugaron procesos de crecimiento y pobreza, alimentados de una creciente segregación socio-espacial, visible sobretodo desde los años `90. La apertura de la economía permitió generar esta nueva dinámica caracterizada por el desarrollo de proyectos inmobiliarios en áreas que con anterioridad no disponían de una elevada renta del suelo, pero que con la llegada de importantes sectores de clases altas en busca de "naturaleza" y de "desprenderse" de la vida urbana en las grandes ciudades, optaron por la residencia en estas áreas, que paralelamente al deterioro del tejido urbano de algunas zonas del sur del AMBA, nos encontramos con una revalorización del espacio en por ejemplo las localidades de Pilar y Tigre, dos de los máximos exponentes de esta situación residencial establecida por un conjunto de desarrolladores privados, potenciada por inversiones que provenían del exterior, dando lugar a un más dinámico y efímero límite entre lo urbano y lo rural. Espacios entonces que comenzaron a a estar en un lugar privilegiado respecto a la generación de actividades secundarias y terciarias que fueron, en cierto modo, "desurbanizándose" y generando nuevas modalidades de producción-circulación y consumo. No es paradigmático sostener por tanto, que fueron el epicentro de la nueva lógica capitalista a escala global, y de la decreciente intervención del estado en algunas esferas de la economía, con lo cual algunos autores, como Pablo Ciccolella comenzaron a hablar de "crisis de la ciudad", infiriéndose hacia mediados de los `90 el desarrollo de un modelo de desarrollo urbano dual, trasladable a la escala del barrio, donde esta dualidad se expresa entre los barrios ubicados por ejemplo hacia el norte y hacia el sur del AMBA, pero también al interior de la Ciudad de Buenos Aires, como es el caso entre el contraste entre zonas residenciales y las villas miseria, o en la ciudad de Retiro, donde esa significativa diferencia intraurbana es también muy elocuente y evidente.
Un ejemplo que explica en gran medida estos hechos, en los denominados barrios privados, que encuentran su "debe ser" en la nueva dinámica geográfica es sin duda alguna, la construcción de autopistas que conectan de forma directa estos nuevos subcentros (que desplazaron hacia un segundo plano a los tradicionales) con la ciudad central, han fomentado por otro lado el desarrollo de un archipiélago de islas urbanas, conectadas por esas vías de alta velocidad. Una cuestión que merece tener mayor tratamiento teórico, es la falta de intervención del Estado en las áreas de planificación urbana, más allá de que el papel que desempeñaron los agentes privados fue obsecuente con la apertura económica y la "necesidad" de obtener más esparcimiento para unas pocas familias en relación con ciudades con una densidad demográfica sustantivamente mayor.
En cierto sentido, las diferencias socioeconómicas existentes con los barrios populares y cuyo resultado mas evidente es la fragmentación socio-espacial, constituyen la postal de un país que ha venido experimentado diversas fracturas en su matriz social, caracterizada hasta mediados del siglo XX, por una homogeneidad, respecto a una mayor cohesión social, que hoy ciertamente es inexistente.
La redistribución del ingreso, el fomento de un mercado de trabajo formal y el desarrollo de políticas sociales y urbanísticas que disminuyan las distancias sociales en la población, es un requisito indispensable en la búsqueda de la equidad que pretende lograrse.
La vida cotidiana en los barrios juega un rol importante en estos nuevos tiempos puesto que este ámbito espacial, al constituirse en una determinada condición de arraigo de estos grupos sociales de diferente status social y/o étnico (respecto a que se traduce en una expresión territorial específica), posibilita la capacidad de expresión de los sujetos sociales, variable según el status social de los sectores de la población. El barrio en definitiva se trata de un lugar donde se condensan los contenidos ideológico-políticos y económicos y una entidad que en cierta manera, y según los casos, expresa la necesidad de cambios. Es por su escala, un territorio donde confluyen más rápidamente los procesos y las contradicciones en el contexto de las relaciones sociales, que conducen a la formación de la identidad local.

viernes, 19 de marzo de 2010

La Geografía Hoy

Abrir este blog supuso para mí poder empezar a expresar algunas ideas y opiniones sobre lo que entendemos por geografía, cuyo objeto de estudio es sumamente interesante y es lo que me motivó a seguir esta disciplina en la facultad. En general se puede pensar en el espacio (geográfico) como un espacio soporte, según las viejas tradiciones. Lo cierto es que las ciencias avanzan en su campo epistemológico y siempre se desarrollan nuevos conceptos y nuevas aportes teóricos que contribuyen a que ello suceda, ese es de alguna manera el "devenir científico". Lejos ya de las concepciones que primaron hasta principios de los años `70, la geografía está inmersa hoy día de las contribuciones de diversos campos de las ciencias sociales, lo que permitió desligarse de los métodos de las ciencias exactas, por ejemplo de las matemáticas. Los aportes de diversos exponentes de la escuela marxista, como David Harvey y Milton Santos permitieron desarrollar un cúmulo de nuevos conceptos para "ilustrar" la realidad geográfica que desde esa época comenzó a concebirse como una relación multidireccional entre la sociedad y el espacio, donde según Milton Santos el espacio es concebido como un producto social; es decir el espacio es simultáneamente materialidad y acción, dado que influye de alguna forma en las decisiones de los diferentes actores, sujetos y agentes sociales. Esto demuestra la importancia de categorías tales como fijación de valor, donde ante todo el valor es trabajo acumulado por el hombre. Otro tema importante que señala el autor analizado, y que va de la mano con lo anterior, es entender a la naturaleza desde el punto de vista de las modificaciones humanas que se han realizado desde la antiguedad. Estos cambios que hizo el ser humano de su entorno, fue adaptarlo a sus necesidades a través del tiempo y la transformación en una "segunda naturaleza" fue el resultado en ciertas partes del mundo (incluso en la época precolombina) de los avances realizados en la tecnología y la aplicación del conocimiento humano, sería tomar a la naturaleza más como medio que objeto de trabajo, según Marx. Otros científicos sociales muy significativos respecto a reflexiones sobre la dimensión espacial han sido Edward Soja, Henry Lefevbre y Manuel Castells, con aportes desde la sociología, y que contribuyeron con teorías enriquecieron notablemente el panorama de la geografía. Puesto que es una ciencia social, somos conscientes que las subdisciplinas naturales de esta ciencia, que se ocupan de estudiar los componentes biofísicos de la Tierra y su interacción (a distintas escalas), permiten comprender el espacio como una totalidad, siendo que utilizamos recursos y debemos comprender el "sustrato" biofísico para poder convertir esos elementos en recursos naturales, los cuales permiten nuestra supervivencia y el desarrollo de actividades económicas por ejemplo, en suma, se trata de reconocer a esa "naturaleza" como dinámica de la cual todos formamos parte.
Lo mejor que podría pasar es dejar de reconocer el paradigma de la descripción, ríos más largos, montañas más altas, ciudades más pobladas, y prestarle atención a esta disciplina que cada día reclama lo suyo, en aquellos ámbitos donde aún no se le reconoce su status epistemológico y continúa siendo como una ciencia dependiente de otras para con sus explicaciones. Las transformaciones en el mundo se trasladan a la construcción de nuevos enfoques puesto que cambian las concepciones de los que se encargan de estudiar esa realidad en permanente cambio. La geografía entonces, más allá de algunas apariencias, tiene mucho para decir al respecto.